El efecto princesa

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Música de fondo recomendada - Soundtracks for Classic Books – Picasso Blue

 

Llevo años queriendo hablar de Valladolid, la primavera y el amor.

Y aunque leyendo la violenta actualidad pudiera parecer lo contrario, hoy tengo la excusa perfecta.

Pero, si me lo permitís, la reservo para el final porque encaja a la perfección para que me entendáis.

Valladolid - Iglesia de La Magdalena

No se me ocurre mejor forma de empezar que compartiendo un minúsculo recuerdo de las últimas tardes que pasé junto a mi antigua ventana de la calle Colón.

Por si alguien no conoce la zona, está en el foco universitario de Pucela y muy cerquita de varias residencias de estudiantes. Algunas de ellas femeninas, por lo que a última hora de la tarde, sobre todo del domingo, tienen cierta tendencia a congregar grupos de novios que despiden a sus chicas hasta el día o la semana siguiente.

Desde mi ventana las vistas eran privilegiadas, con la Iglesia de la Magdalena al frente luciendo el mayor escudo de Europa (o del mundo, nunca me lo aprendí bien). Pero el auténtico atractivo de esos anocheceres era una pareja que, día sí y día también, recorrían la calle adyacente a la residencia.

Alejados del tumulto del resto de novios, paseaban de la mano. Y la rutina consistía en trazar una ruta imaginaria que completaban de lado a lado, una y otra vez. En ocasiones utilizaban el banco que, afortunadamente, tenía justo debajo. Ahí las conversaciones eran más reservadas y los besos más largos.

Eran unas despedidas calmadas, con vocación de hacerse eternas. Un espectáculo hipnótico y perfecto para acabar el día.

Y me diréis: eran jóvenes, pues lo normal.

Pues sí. Y no.

Para mí son auténticos “amores de primavera”.

Os hablo de ternura, de seducción, de conversación, de comunicación, de como queráis llamarlo.

Hay palabras y sentimientos. No son sólo el fruto de una explosión de la naturaleza.

Me explico mejor.

Cuando veía a esa pareja sentía ternura, sí, pero también acompañada de cierta envidia.

¿Y cómo no?

Mis amores habían sido siempre de rebajas. En serio.

Sí, el tonteo empezaba en Navidad: matasuegras, luces de colores, champán, roscón y villancicos. Pero la relación no empezaba hasta que llegaban los carteles de ofertas, en las primeras rebajas de enero o en las segundas de febrero.

Y eso ya dice mucho. Creo yo.

Princesa

Hace unas semanas, y siguiendo mi tradicional admiración por las nuevas parejas de temporada, tuve la sorpresa otra vez bajo una ventana.

En el suelo, con una simple baraja de cartas, alguien había construido la palabra “PRINCESA”.

Bellísimo, ¿no?

Un admirador [imagino que de alguna joven vecina], en un arranque meditado de pasión decidió expresarlo con ese arte. Y yo, ni corta ni perezosa, me hice fan ipso facto, compartiendo la imagen en Twitter.

Una temeridad, lo sé. Pero la emoción del directo me pudo.

Y hasta ahí todo muy anecdótico y juvenil, casi adolescente, si no fuera porque ayer noche recibí un mensaje de una tuitera-amiga.

Me contaba que, a partir de comentar una de esas imágenes de PRINCESA con un seguidor anónimo, se sucedieron una serie de conversaciones. Amistosas, cordiales, humorísticas, simpáticas. Unas virtuales y otras en vivo, días después.

Dos desconocidos que habían pasado media vida cerca, muy cerca. Y al mismo tiempo tan lejos que nunca habían coincidido.

“Dos personas que jamás pensarías que pudiéramos tener nada en común”, me decía. Pero que una imagen espontánea de amor juvenil les dio la excusa para conocerse, escribir, hablar y pensar en llegar a ser algo más.

Ambos de “taitantos” ya, nada de adolescentes. Con sus crisis, sus horarios, sus penas y alegrías. Como todos.

Libres y algo solos. Cosas de la vida, ya sabéis.

Me confesó que la propuesta había salido de él -otro artista valiente, pensé yo- y que tras varios días y citas para café sopesándolo [los adultos que lo son hacen eso, piensan antes de actuar] el viernes ella le había escrito un mensaje. En resumen era un “Sí”.

Pero las obligaciones y viajes inexcusables, qué pesados somos cuando nos hacemos mayores ¿no?, hacían que desde ese mensaje hasta hoy pasaran dos días sin verse. O casi.

Así que hoy es el día de su primer beso. Romántico, ¿no?

Por supuesto acudiré yo también a la cita. Los domingos son muy aburridos, ya sabéis. Que por algo algunos estaréis leyendo esto hoy mismo. (Si alguien lo lee un lunes que me diga lo que siente, porque ni me lo imagino.)

Pero iré discretamente. A falta de ventana los buscaré de lejos, y asistiré al evento tan particular como invitada de piedra. Aunque también de corazón, por qué no decirlo. Ya que como fan que soy, les añadiré a mi colección secreta de amantes de primavera. Aunque esta vez sin fotos, lo siento.

A pesar de no poder dar más datos ni ampliar en breve esta noticia, aparentemente anodina, que sepáis que…

Así va a ocurrir hoy y así os lo he contado.

Como siempre, muy a mi manera.

A los pocos que estéis ahí, espero haberos hecho el domingo un poco más agradable. Sobre todo éste tan especial: un día de 23 horas, cortito e intenso. En todos los sentidos.

Y doy por terminado el post sobre el amor que tenía adeudado.

Besos para todos.

¿Aún no sabes de qué va este vídeo? La explicación aquí.

Vengo del futuro y os cuento cómo encontrarme

Luis-David-Tobon

Esto es uno que va a un evento y lo cancelan.

Excepto por lo de parecerse al inicio de un chiste, hasta ahí todo normal. Cualquiera de nosotros nos hubiéramos dado la vuelta hacia casita o la oficina. Lo que procediese. ¿O no?

Pues no. Este pequeño gran tipo, convencido de que todo es cuestión de la actitud que le pongas a la vida, ni corto ni perezoso se inventa otro congreso, allí y en ese momento.

Recoge a los que se han quedado compuestos y sin saber muy bien qué hacer y, como es muy “echao palante”, decide darle otro toque a la reunión: “Tiene que romper con la pasividad de los asistentes”.

Éxito total. Llena un cine y salen con varios proyectos en la mano.

Lisandro_Caravaca

Un tiempo después, desde allí, desde Colombia, convence a un pucelano para exportar el modelo en Vallamordor. Ya lo había probado en Argentina y parecía que funcionaba muy bien. ¿Por qué no intentarlo también en la madre patria?

¿A que aquí ya se os va bajando la moral? Pues esperad que viene lo bueno.

Baja del avión y muy decidido, con una entrada en el bolsillo para ir al Nuevo Estadio Zorrilla, comenta: “Este partido no me lo pierdo”.

Y así, a lo tonto, el Valladolid gana al Barça. ¿Casualidad? Después de lo que he visto este fin de semana en Actitudes 2.0 Valladolid, no lo creo.

Un evento que rompe con todo para encontrarle solución a cualquier cosa. Con un par.

Y lo digo así, en román paladino, porque a pesar de no ser una fan de congresos y eventos he de confesar que éste me ha enganchado. Os cuento por qué.

Maria_Eugenia_Bayo

A ver, ¿dónde habéis visto que se continúen las actividades oficiales en la terraza aprovechando un fantástico sol primaveral? ¿Y habéis hecho alguna vez un beerstorming o teastorming, a elegir, para sacar adelante un proyecto exprés? Pues aquí sí, y sin despeinarse.

Anécdotas que no hacen más que mostrar una gran flexibilidad para adaptarse. Un básico para evolucionar y asegurarse un futuro.

La idea central es aglutinar gente de los sectores más diversos: arquitectura, medicina, ingeniería, enseñanza, comunicación, etc. Lo que se os ocurra. Formar grupos interdisciplinares tan extraños y únicos que no se puedan encontrar en ningún otro entorno.

El objetivo, aprovechar esa variedad para plantearse un reto: buscar una solución a problemas específicos y cercanos.

Y la verdad es que después de años de asistir a charlas varias, con cierta pasividad y un alto grado de escepticismo, se agradecen los sitios donde se creen nuevos proyectos en los que participar o hacer algo. Lo que sea que cada uno pueda o sepa.

A ver, entendámonos. No es que las charlas fuesen malas, al contrario. Pero no dejan de ser lugares donde “unos” cuentan sus éxitos o fracasos -o ambos- y “otros” o “los mismos” venden sus libros y cierran “sus” proyectos.

Y es que una, aunque experta en lo suyo, tiene de emprendedora lo que Paquirrín de Top Model y los bolsillos más vacíos que Carpanta. Así que moverme por sitios donde pueda surgir algo rentable y acompañada por un grupo de expertos, me viene pero que muy bien.

No os voy a engañar, el comienzo ha sido tímido, con un gran esfuerzo personal y familiar por parte de Lisandro Caravaca (un traductor profesional de 24 años “muy grande” que ha traído hasta a la abuela para que participara – y no es broma – ), y de Luis David Tobón (“ese pequeño gran tipo increíble” que ha venido de Colombia para ver ganar al Pucela).

Pero los resultados han sido más que aceptables, llegando a demostrar que en Vallamordor la gente de la calle tiene ganas de participar y opinar.

[Os lo juro, no tenéis más que ver los vídeos que se han grabado para los trabajos de campo. Increíble, ¿verdad?]

Sin olvidarme de todos los que han apoyado, colaborado, patrocinado y participado, cuándo y cómo han podido. El desfile de gente, de buena gente y con ganas de aportar, ha sido de los más espectaculares que he visto en mucho tiempo.

Así ha ocurrido y así os lo he contado.

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Foto de grupo de Actitudes 2.0 Valladolid 2014 – Día 1

Pero ya sabéis que aquí cuento las historias muy a mí manera, así que si queréis leer las noticias y las entrevistas con estos grandes personajes no tenéis más que acudir a los ecos de la prensa local.

Si os interesan los productos que han salido, id al Facebook. Los temas de este año han sido Educación, Smart cities y Social media para PYMES.

El programa de quienes han hablado de sus proyectos en marcha, los colaboradores y patrocinadores lo podéis encontrar en www.actitudesdospuntocero.com/actitudes-2-0-valladolid-14-15-de-marzo-de-2014.

Y si queréis ver qué se comentó, no tenéis más que buscar #Actitudes20VLL en Twitter.

Muy grandes. De verdad.

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Foto de grupo de Actitudes 2.0 Valladolid 2014 – Día 2

-Imagen de cabecera original de @xiclo_tuenvio

Vacaciones que hacen la pascua

(c) _david_glez

Pretendía haber escrito esto la semana pasada, pero me ha sido imposible: resulta que la semana pasada, los que tenemos hijos en edad escolar, los hemos tenido de vacaciones. Así que había que atender a los niños, claro, y atender al trabajo.

Cuesta entender que en Castilla y León no haya vacaciones de Semana Santa (aunque así las llamemos), sino que hay vacaciones de Pascua. Sí, sucede en unas cuantas comunidades autónomas, pero no tiene sentido, o al menos yo no se lo encuentro. Para el empresario y para el autónomo es mucho más cómodo estar “a medio gas” o directamente dedicarse por completo a sus hijos durante la Semana Santa, en la que la actividad, por lo general, es muy inferior a la que hay en la semana de Pascua. Y para los trabajadores por cuenta ajena es mucho más sencillo (sobre todo porque para la empresa es menos gravoso), poder coger vacaciones, si así lo quiere, durante esos días.

La cosa tiene aún más “delito” en Castilla y León, donde tenemos la suerte de tener una Semana Santa de gran interés, pero que los escolares no pueden disfrutar o participar en ella (al menos de lunes a miércoles santos), dado que tienen clase. Así es difícil fomentar la participación y la continuidad de la tradición.

No entiendo por qué aquí, como se hace en otras comunidades, no tenemos en el calendario escolar las vacaciones de desde el Viernes de Dolores (viernes anterior a la Semana Santa) hasta el lunes de Pascua, lo cual facilita mucho las cosas para los padres. Hablamos mucho de la conciliación de la vida laboral y familiar, pero hay medidas sencillísimas, como el cambio de estas vacaciones, que son mucho más eficientes que muchas otras que directamente sólo sirven para realizar estudios y crear comisiones.

 

Menos salas de conciertos en Valladolid

Estamos oyendo noticias y muchos comentarios sobre el cierre de salas de conciertos en Valladolid. Como aficionado a la música, a escuchar y a tocar, a disfrutar de grupos y artistas de los que no llenan estadios ni copan las televisiones, me produce una profunda tristeza.

Pero me llama mucho la atención algunas de las cosas que se están comentando. Resulta que los culpables de ello son el Ayuntamiento y la Policía, que hay represión institucional contra los locales, incluso alguno se queja de que entran en los locales, a cumplir con su labor policías “de uniforme” (supongo que preferirán que vayan de incógnito).

Desconozco las razones por las que la policía ha entrado últimamente en algunos locales. Pero estaría bien que aquellos que, desde medios de comunicación, protestan por estas actuaciones, al menos comenten, o intenten averiguar, el por qué de ellas. Los locales deben cumplir una normativa (local y autonómica) que no sólo tratar de evitar molestias a los demás ciudadanos (lo cual es totalmente legítimo), sino mucho más importante: garantizar la seguridad de los asistentes al concierto. Luego los que hablan de formalismos y represiones son los primeros en culpar a los responsables políticos cuando suceden tragedias.

En fin, espero que los locales afectados y muchos otros puedan continuar con su programación musical, y a la vez que tanto ellos como los responsables municipales cumplan con sus obligaciones.

Ya era hora de que alguien se diera cuenta…

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Pues por lo que parece, en la promoción turística no es oro todo lo que reluce. Bueno, miento, en la promoción turística de aquesta ciudad bañada por el río Pisuerga, el Esgueva y el Duero, todo funciona a las mil maravillas. Los de siempre se llevan el gato al agua mientras otros siguen intentando sobrevivir en un mundo tan difícil como es el de la hostelería.

Y digo que alguien se da cuenta porque al hilo de haber recibido este artículo de opinión de Alberto Cagigas en Castilla y León Económica gracias a una expatriada, puedo comentar mi impresión, como humilde cliente de esta ciudad, sobre lo que viene a ser la potencia turística de este terruño.

Y es que desde hace unos años los grandes establecimientos hosteleros de fama han iniciado una correcta deriva hacia lo que viene ser escupir en la cara a cualquiera que parezca de la ciudad y no esté en la pomada del guayismo local, superando incluso los lapos en el café que (las malas lenguas aseguran) te echan en el café en Madrid si eres forastero. O de allí, que para el caso viene a ser lo mismo. El aquí presente desde hace unos años no prueba el que era el mejor arroz a la zamorana de Valladolid porque una vez le dijeron que no había para, acto seguido, poner una cazuelita a los que estaban al lado. No come unos huevos estrellados en cierta taberna porque le tardaron en cobrar la intemerata y no hizo un sinpa por el respeto que tiene a los que nos atienden (que no nos sirven, ojo) a los que están detrás de la barra. Eso por no hacer constar expresamente los cabreos que en cierto restaurante me supone no comer en taberna y hacerlo en el restaurante, especialmente cuando el arroz con bovagante está más pasado que los jerseys de la primera temporada del Cuéntame o te ponen alubiones de la Granja de bote y templados. O como aquella vez que me pusieron una lubina calentada unos diez segundos en el microondas.

Eso en cuanto al sector de la restauración, que en cuanto a lo de tomar copas, pues podríamos hablar largo y tendido de lo que es el terrorismo del cubata. Que ese terrorismo si te lo hacen en un bar al que vas a ponerte cual piojo, pues es normal y hasta aconsejable económicamente. Pero si te las quieres dar de snob porque ahora te gustan las ginebras premium cuando toda la vida has bebido DyC y Larios, igual es un poco más difícil, sobre todo en cierto entorno de olor a naftalina que tan bien retrataron en uno de los culebrones patrios que echaban a la hora de la siesta. Por cierto, en uno de esos bares por seis cafés y 10 pacharanes la cuenta importó unos 70 euros, lo cual no es precisamente poco.

Por cierto, algún día nos quitaremos el snobismo que tanto nos mola en provincias, que el complejo de paleto no se pasa ni con chintonises ni con paletillas. Ah, y las quejas se dirigen a través de la correspondiente hoja de reclamaciones, que por algo las tienen prácticamente todos los establecimientos porque la legislación de consumo así lo estipula, que ya está bien de quejarse de todo por otros foros.

Eso sí, mi queja la manifiesto no volviendo al sitio en cuestión, en lugar de pedir que engrosen las filas del paro las personas que igual llevan unos meses sin cobrar, que igual tienen un día cruzado o… mil cosas que a todos nos pueden pasar por la cabeza.

¿Cuál puede ser la solución? Pues prueba-error. O tener una lista de sitios a los que ir siempre, como tengo yo, porque tratan perfectísimamente a sus clientes, lo que tienen es de lo bueno lo mejor y de excelente calidad y, por qué no decirlo, porque esos sitios se merecen mi respeto y admiración porque llevan años funcionando. Los demás, pues nada. O cambian o veremos a ver, porque igual el sambenito ése que tenemos de desagradables por aquí producto de las nieblas y de tener el escroto recogido y pegado al perineo por culpa del frío, no nos lo vamos a quitar en la vida.

Valladolid, ¿ciudad sin alma?

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Lunes, una vez más.

No os preocupéis, hoy vengo dispuesta a sacudir la pereza. La mía y la vuestra.

¿Qué tal lleváis la resaca? Me refiero a la de estas semanas atrás. A la borrachera de informaciones y desinformaciones que ha vivido esta ciudad:

ERES, huelgas, manifestaciones, suicidios, SEMINCIS con impuestos de prensa, intentos de bloqueos informativos desde juzgados… y, seguramente, cabezas que hayan rodado y de las que, lo más probable, no nos hayamos enterado. ¿O sí?

Dejo esa duda en el aire porque ésta es una ciudad pequeña. Realmente todas lo son y, poco a poco, los mentideros informan de estas y otras cuestiones. ¡Se quiera o no!

En esta “juerga mediática” que hemos vivido, una cosa ha quedado clara; la malsana intención de algunos por que impere “la ley del silencio” frente al derecho a la información. A darla y a recibirla. Y esto es muy grave.

Se ha minado el derecho a trabajar, con profesionalidad y dignidad. Se han creado coacciones económicas y  legales que oportuna, siniestra y torpemente han surgido o resucitado. Y digo “torpe” porque es tan evidente la lucha por filtrar y/o manipular la información que ofende.

Parece importante estar informado, y lo es. Aún más, es un derecho y una responsabilidad; nunca debemos olvidarlo. Y sí, el derecho es gratuito, aunque la información no lo sea. Igual va llegando el momento de aclarar los límites, éticos y legales. Ahí lo dejo. Pero me voy a centrar en lo que domino, la Comunicación, con mayúsculas.

Si no se habla de algo públicamente, ¿no existe? (léase juicios, festivales y demás tragicomedias). Si lo aliñamos con un poco de fútbol y una fundación/donación caritativa, ¿quedaremos como unos santos?

Valladolid San Benito

Eso parecen creer los que no atienden a razón profesional alguna ni se dejan aconsejar por los “Dirsin”, directores de comunicación sin voz ni voto, simples ejecutores de aquellos que no tienen alma ni carisma (aunque, en su microcosmos, se crezcan pensando lo contrario).

Es un drama. Y no exagero. Situaciones como ésta nos afectan a todos.

Aunque en ocasiones cedamos a la ilusión de estar al margen o protegidos, TODOS, absolutamente todos (médicos, abogados, profesores, panaderos, lecheros, electricistas, vendedores…) insisto todos, sufrimos las consecuencias de una comunicación al más puro estilo Hearts.

Por situarnos y simplificando mucho; Hearts fue aquel magnate que se compró y construyó un imperio periodístico con el objetivo de manipular la opinión pública y beneficiarse en sus propios negocios. Magníficamente retratado en la película “Ciudadano Kane”, por cierto.

¿A qué nos lleva esto? Si el comprador/dueño de un periódico es lechero, insistirá en que “sus periodistas” escriban y justifiquen que el futuro está en invertir en leche. Si es panadero en pan. Y así hasta el infinito. Sea o no verdad, o todo lo contrario.

Lean entre líneas si quieren. Harán bien.

Por supuesto, en EEUU (y en otros muchos países “civilizados” y muy capitalistas, sin duda, no se vayan a creer que esto tiene que ver con algún lado concreto de la cama) hace años que superaron este modelo de Relaciones Públicas (con mayúsculas también), por ser no sólo ineficaz sino también muy perjudicial en las gestiones de crisis.

Este fallo afecta a la imagen que se proyecta tanto “en” como “de” la propia comunidad donde se utiliza esta comunicación. Así como al exterior. Una mala imagen que llega a perjudicar las relaciones comerciales. Y eso ya nos toca de lleno a todos. ¿O no?

¿Alguien sabe de lo que hablo? Sí, me refiero a un indicador de niveles de corrupción. Y si hacemos caso de los últimos acontecimientos, en Valladolid estamos al rojo vivo.

¿Qué significa esto? ¿Todos en Pucela somos unos corruptos? NO. Esa es precisamente la base de la corrupción, normalizar y silenciar hechos como si no hubiera pasado nada. Como si fueran inevitables, comúnmente aceptados y los que disentimos fuéramos una minoría apestada. Y nada más lejos de la realidad. NO estamos solos. Somos legión.

No busco héroes ni heroínas al contaros esto. Aunque los hay y los admiro profundamente. Ni quiero que nadie se enfrente o ponga en riesgo su trabajo, aunque algunos ya lo hayan hecho.

Mi intención es hacer perder esa falsa seguridad de que toda información se puede manipular o silenciar impunemente. Al final siempre aflora y genera una crisis aún mayor. Quiero incomodar, ya que ese es el arma para luchar contra los más desalmados. Que se tengan que esconder y agachar la cabeza para realizar ciertos tipos de tropelías y atropellos.

La forma de conseguirlo es que tanto en nuestro ámbito laboral como en el personal, este es fundamental, NO nos dejemos invadir. Que nadie nos robe el alma. Si alguien “bromea” con la presión a un periodista, no le riáis la gracia. Si los demoniza como profesión, ni los escuchéis.

Necesitamos periodistas profesionales y libres porque, aunque no todos pensemos lo mismo, ni tengamos la misma religión, ni el nivel económico, social, etc. estamos en nuestro absoluto derecho a ser informados, a discrepar libremente y con la dignidad intacta.

MUCHOS todavía tenemos alma en esta ciudad. Que no lo duden un segundo.

Cagatintas y meapilas

Que la SEMINCI es algo que mola (a pesar de cierto tufillo aún a naftalina) no lo voy a negar nunca. De hecho, me siento bastante más que orgulloso de que la Semana Internacional de Cine se celebre desde hace años mostrando la cara menos comercial del cine, máxime cuando los Casablanca agonizan como pueden, el cine Groucho en el que disfrutar de tantos y tantos ciclos ya no existe y lo de montar un cine de sesiones dobles como los cines Delicias, el Embajadores o el Babón ya es de otros tiempos en los que teníamos más ilusión por las cosas. Pero no voy a criticar la SEMINCI ni el trabajo, sino lo extraño que me resulta el artículo firmado por Lola Leonardo en su blog de El Norte de Castilla: Un capitán y cuatro cagatintas se llama el engendro en cuestión y entre otras lindezas que podrían ser calificadas como sexo oral deseado apunta estas maravillassobre la decisión de la SEMINCI de cobrar 30 euros a los periodistas que se acrediten para cubrir tan magno evento. Hago un copia-pega porque el desencajamiento de mandíbula sigue y sigue:

La cuota de 30 euros por acreditación que solicitó Seminci, siguiendo la estela de otros festivales, ha levantado en armas a las chufas del periodismo dispuestas a un derramamiento de horchata si el Festival seguía en sus trece del cobro de sus treinta. Ya no hay más información, ya no existe el cine, todo ya es un agravio, una zancadilla, un puñetazo a la labor del periodista. Las hostias, compañeros, vienen de otro lado. Las empresas de comunicación nada dicen; siguen aprovechándose de las pataletas de sus marionetas mientras desembolsan con muy poco esfuerzo la ingente cantidad de 180 eurazos del ala por acreditar a seis de sus trabajadores. A alguno de esos magnates le sale más caro sonarse los mocos en seda una mañana de alergia a la verdad. Seminci, que cuenta con casi un 80% de fieles seguidores cada año, tiene sus amigos y así se demostrará en ediciones futuras. Los cagatintas buscarán otro recipiente donde verter su mierda.

Sí, efectivamente, la culpa de la crisis del periodismo (y, porqué no decirlo, de la comunicación en general) es de los gestores que han puesto el interés estrictamente comercial por encima de otros más importantes como la información y dan palos de ciego en un mundo que ni ven ni hacen por verlo (no hay más ciego que quien no quiere ver). El hecho de conocer algún que otro periodista en apuros o acojonado/a porque igual el mes que viene no hay nómina quizá me haga bastante más empático a estos problemas de lo que parece. Periodistas que, por otro lado, son excelentes profesionales que se ven en la calle quizá porque son incómodos y saben lo que hacen, como tener espíritu crítico. Y entre ellos también conozco a unos cuantos (o les debo unas cañas a varios más) que trabajan de periodistas siendo autónomos, es decir, los periodistas freelance que si van a cubrir la SEMINCI se lo van a pagar de su bolsillo para, sin tener un paraguas que les pague las nóminas, buscar un cobijo bajo algún que otro paraguas prestado con el que pagar los casi 300 lereles que cuesta el mínimo mensual de ser autónomo en esta piel de toro. Esos profesionales cagan tinta, pero también la sudan. Quizá más que algún que otro meapilas.

 

Arraigo

Tenemos nuevo invitado en el blog: Luis Ramos es médico de formación y gestor de vocación. Salió de Vallamordor a acabar la carrera hace casi veinte años y se dedicó a muchas cosas, incluso a acabarla. Sigue volviendo a Vallamordor “de mes en cuando”. Cada vez menos.

Arraigo

Vengo de Valladolid
¡Ay, lejana tierra mía!
Si dependiera de mí,
ahora mismo volvería.

Así pregona el cántico de un juglar de nuestra tierra que nunca se escuchó, pero que tamborilea mi memoria musical de cuando en vez. Las situaciones en que me llega son variopintas, os cuento una a modo de anécdota:

Terminábamos de atravesar el desfiladero de Pancorbo, el viaje estaba resultando agotador: Salir de una fiesta en Namurla noche antes, atravesar Francia durante toda la noche sin más reposo que el preceptivo relevo de los conductores y los repostajes, el desconcierto ante los cruces de caminos, cada vez en un idioma distinto.

Campos de Castilla en Valladolid, desde la reja de una finca (Luis Ramos)

Campos de Castilla en Valladolid, desde la reja de una finca (Luis Ramos)

Ante mis ojos, con las primeras luces del alba, entre rojos de nubes y ocres de la tierra, se adivinaba la Meseta, MI Meseta. Con los viñedos y trigales que tantos kilómetros del asiento trasero en el coche con mis padres habían decorado aquellas excursiones otoñales de la infancia.

Para mí, era un momento particularmente emotivo: la falta de sueño, los kilómetros al volante… Ya llevaba por entonces tres años fuera de España, pero nunca había estado tanto tiempo seguido sin volver como cuando pasé por Aranda, lo más cerca que iba a estar de Vallamordor en aquella ocasión. Para los demás, la cosa era dispar: un viaje más, un catalán, un salmantino, un griego; todos medio belgas.

¡Mirad qué maravilla de paisaje! –Ya no pude contenerme y rompí el silencio, además tocaba relevarme y un desayuno lo más reconfortante que pudiera ser en nuestra maltrecha economía de estudiantes.

- Pero si no hay nada. –Replicó Charlie

- ¡PUES ESO! –No vas a arruinar mi entusiasmo ni mi particular percepción de la belleza de este amanecer, majete.

Lo mejor de ser de Vallamordor, es poder volver. Entonces aprecias hasta el inmenso vacío.

Vengo de Valladolid
¡Ay, lejana tierra mía!
Y una vez de vuelta allí,
con gusto, me moriría…

Perdiendo el tiempo en los plenos municipales

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Cada poco tiempo vemos en los plenos municipales mociones de los grupos de la oposición para que se inste al gobierno autonómico o al Gobierno de España a que tomen decisiones de política general (no municipal). Este tipo de actuaciones, que se ven por cierto a menudo en otros ayuntamiento y en otros parlamentos autonómicos son difíciles de entender, la verdad.

Por una parte, porque los dos grupos municipales tienen representación, tanto en el parlamento autonómico como en el nacional. Si todavía no tuvieran voz allí, siendo generosos podría entenderse. De todas formas, ¿acaso creen que si a sus compañeros de los otros parlamentos no les hace caso el Gobierno se lo van a hacer a un grupo municipal?

Por otro lado, creo que los plenos municipales deben dedicarse a debatir las cuestiones que afectan particularmente a Valladolid y en especial aquellas sobre las que el Ayuntamiento tiene competencias. Todo lo demás son actos de cara a la galería que lo único que consiguen es perder el tiempo. Encima, no es raro oír quejas de algunos grupos por lo tediosos y largos que se hacen los plenos…

Luego los políticos no entienden por qué los ciudadanos cada vez se sienten más alejados de sus representantes.

¿Y al final quién paga?

áticos plaza zorrilla

Imagen cedida por Franca Velasco

Según parece, la reforma de los áticos de la Plaza Zorrilla en los que tiene su residencia el munícipe por antonomasia (tu voto es contingente, ya lo sabes) ya tiene quién pague el devolverlo a su estado legal, es decir, que ya podemos ir intuyendo por dónde van a ir los tiros de quién será el pagano de toda la historia.

Y es que según parece, en el penúltimo auto del Juzgado que lleva el caso (los autos de los juzgados en ejecución son siempre el penúltimo, como las malas copas una noche de juerga), se ha dictaminado que la constructora no ha de soltar un chavo de los más de 600.000 euros que ha costado la reforma.

Es decir, al paso que va la burra, pagamos todos una ilegalidad que, ya en ejecución, resulta que será herencia recibida o algo.

Lo más espeluznante del caso es que el Ayuntamiento (y no es que las constructoras sean santo de mi devoción) confiaba en que la constructora iba a pagar los gastos de demolición de una obra hecha con una licencia que no se ajustaba a derecho concedida por el propio Ayuntamiento. Y, ahora viene mi pregunta: si a sabiendas de que estas circunstancias son más comunes de lo que normalmente nos imaginamos, ¿por qué no responde el equipo de gobierno que tomó esa decisión con su patrimonio, aparte de las posibles consecuencias penales que debería conllevar un tema de este calado?

Será que los que dictan las normas cuando se van quedan exentos de toda responsabilidad.

Risas y aplausos.

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